¿Qué hicieron con Santiago?

A un año de la desaparición del militante anarquista

El primero de agosto del 2017, la cara de Santiago se volvió un ícono de rebeldía: la vimos en las calles, las vimos de fondo mientras entrevistaban a Bullrich, la vimos en conciertos de rock, en el timeline de facebook y podríamos seguir. Una cara que se multiplicó por mil, que inundó las calles, que se plantó delante de las sedes de Gendarmería en toda la Argentina. A un año del día que nació la pregunta: ¿Dónde está Santiago Maldonado?, nos preguntamos: ¿Qué queda de todo eso? Y más importante aún: ¿Qué hicieron con Santiago?

La desaparición de Santiago fue el primer acto de un aparato represivo que no dejó de crecer y multiplicar la violencia estatal con total impunidad. El 25 de noviembre, mientras se realizaba el entierro de Santago, fusilaban a Rafael Nahuel

No hay detenidos. Emmanuel Echazú, el gendarme sindicado como asesino de Santiago fue ascendido,  la ministra de seguridad sigue siendo Patricia Bullrich y las marchas exigiendo #JusticiaPorSantiago fueron cesando hacia diciembre. Lxs que acompañamos la lucha desde aquel 1 de agosto, recordamos la seguidilla de distracciones y artimañas mediáticas. La familia de Santiago armó una cronología de los hechos desde aquel día hasta finde del año pasado.

* La última foto. Salió a la luz el 18 de octubre de 2017, un día después de la aparición del cuerpo de Santiago en un rastrillaje. La tomó gendarmería.

La desaparición de Santiago fue el primer acto de un aparato represivo que no dejó de crecer y multiplicar la violencia estatal con total impunidad. El 25 de noviembre, mientras se realizaba el entierro de Santiago, nos enteramos de que el “grupo albatros” de la prefectura asesinó a Rafael Nahuel por la espalda durante un desalojo (que el gobierno y los medios hegemónicos intentaron -como en la dictadura- fraguar como enfrentamientamiento). Rafael defendió su territorio ancestral sin manipular un arma de fuego.

La desaparición y muerte de Santiago fueron el preludio de una política de estado represiva estratégicamente instalada por Macri y Bullrich para adoctrinar y silenciar a quienes luchan por sus derechos (como a la tierra, la vivienda y la vida digna) y cuestionan el statu quo.

Otro ejemplo de este acrecimiento de violencia y poder de muerte de las fuerzas represivas son los emblemáticos casos de gatillo fácil: Facundo Ferreira, de 12 años, en Tucumán y Pablo Kukoc, de 18 años, en CABA. Este último recordado por la reunión entre Macri y el policía Chocobar en la que el presidente respaldó al asesino de Kukoc: con ello puso en vigor una doctrina que habilita la represión preventiva contra lxs jóvenes de los barrios pobres garantizando amparo estatal. 

¿Qué es ir para adelante?

Y no olvidemos la represión durante la reforma jubilatoria a finales del año pasado. La violencia nunca tuvo parámetros de edad: apunta a pibxs y ancianxs.

La desaparición y muerte de Santiago fueron el preludio de una política de estado represiva estratégicamente instalada por Macri y Bullrich para adoctrinar y silenciar a quienes luchan por sus derechos (como a la tierra, la vivienda y la vida digna) y cuestionan el statu quo.

Este es el ensañamiento de Cambiemos, obsesión vehemente de controlar y doblegar el espíritu de lucha: el de lxs que no se conforman, el de lxs que no se callan, el de lxs que, como Santiago, buscamos un cambio verdadero.

La represión, el desalojo y la impunidad de las fuerzas armadas se volvió moneda corriente y no ha dejado de crecer durante el 2018.

El lunes pasado lo vimos a Macri rodeado de tanques y aviones en el ex-centro clandestino de detención, tortura y muerte Campo de Mayo, anunciando la anulación de las limitaciones del poder militar. Una reforma a las fuerzas armadas (FFAA) otorgándoles la potestad de realizar tareas que puedan colaborar con la “seguridad interior” del país.

En otras palabras: quieren volver a poner a los militares en las calles para garantizar el “orden social” con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico y ponen en la mira a las organizaciones sociales que, en un contexto de ajuste y inflación (que llegará al 30%, según Macri), apuestan a la acción directa en las calles como expresión de poder popular ante la avanzada de los sectores dominantes pero, también, internacionales (como Estados Unidos, Israel y el FMI).

Este es el ensañamiento de Cambiemos, obsesión vehemente de controlar y doblegar el espíritu de lucha: el de lxs que no se confirman, el de lxs que no se callan, el de lxs que, como Santiago, buscamos un cambio verdadero.

Te nombraré veces y veces.El silencio teje ausencias. Olvidos.El grito colectivo mantiene vivo el fuego de tu mirada….

Posted by Cara Tapada on Friday, December 1, 2017

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