El domingo por la tarde, en una esquina del parque Camba Cuá, existencias disidentes se hicieron notar. A ocho años de la Ley de Matrimonio Igualitario en Argentina, y ante la necesidad de generar espacios de militancia para el colectivo LGBTTIQ+, la Asamblea Permanente de Disidencias Sexuales de Corrientes llevó a cabo su primera actividad, demostrando una fuerte capacidad de organización y un discurso desafiante con contenido político.

No somos sólo distintos o diferentes: nos declaramos en desobediencia ante la heteronorma binarista que restringe nuestros sentires, deseos y goces a una sola opción.

El parque Camba Cua, un domingo de tarde entre el barullo de la multitud, la música de los inflables y juegos para chicxs un grupo de mas de doscientas personas se congregaban en la esquina de Chaco y 9 de julio. Banderas del orgullo, pañuelos verdes y consignas políticas colgadas de los árboles, “la disidencia” como disrupción marcando la cancha ante la monotonía paki de un domingo correntino.

La Asamblea Permanente de Disidencias Sexuales viene a disputar sentido, frente al término políticamente correcto diversidad que proponen los espacios institucionalizados, la palabra disidencia se posiciona como la inminente ruptura con el conservadurismo y la intolerancia de una provincia como la nuestra. La disidencia es quiebre de paradigmas, es revolución: las cosas van a cambiar en Corrientes. Una de las compañeras que compone la Asamblea manifestó:

“La palabra diversidad nos queda corta: nos posiciona como algo alternativo frente a la heterosexualidad, sin cuestionar que de hecho rige como norma estricta en las formas de auto-percibirnos y relacionarnos. No somos sólo distintos o diferentes: nos declaramos en desobediencia ante la heteronorma binarista que restringe nuestros sentires, deseos y goces a una sola opción. El lema del amor es amor es bonito, y es tan marketinero que las empresas usan nuestras identidades para vender sus productos. Pero nuestra batalla no se puede restringir a la libertad individual (…) No podemos no hablar de las violencias cotidianas, de las violencias sistemáticas que el Estado ejerce sobre les compañeres trans. Está bien hablar del derecho individual de amar a quien une quiere, pero la realidad es que acá nadie es libre hasta que todes seamos libres. Estamos convencides de que la construcción es colectiva.”

Foto de: Ivanna Carballo

En el transcurso de la tarde se habló de diferentes temas y problemáticas propias de las identidades y cuerpes disidentes: trans, no-binares, bisexuales, asexuales, lesbianas, gays, gordes, personas con VIH. Bajo la consigna de “El orgullo es político”, fueron les propies protagonistes quienes contaron sus vivencias personales, dejando entrever la enorme importancia de militar los modos de vida que están por fuera de la heteronorma.

Empezando por Mer y Benu que contaron acerca de su casamiento en el 2015, cuando ambas decidieron ejercer su derecho al matrimonio. Ambas resaltaron la importancia de visibilizar y reconocer estos derechos adquiridos, de habitarlos y romper con la idea de una única forma patriarcal del matrimonio: “Hay que vivir en un entre, en un mientras”.

No es algo que se elige, es lo que te pasa y es una identidad válida

Foto de: Ivanna Carballo

Por otra parte, les pibis trans puntualizaron en la importancia de que exista aborto legal, seguro y gratuito para todes les cuerpes gestantes, lo que implica dejar de asumir que sólo las mujeres cisgénero abortan. Además, llamaron a tomar conciencia acerca de la difícil realidad de ser un varón trans en una clínica o hospital: “Muchos tienen miedo de ir a un médico, no saben cómo tratarnos y no respetan nuestros cuerpos. Estamos expuestos a mucha violencia institucional”.

Les bisexuales hablaron sobre la importancia de resignificar la bisexualidad, comprendiéndola en términos de fluidez, lo que implica salirse del monosexismo y el binarismo: “La letra colgada del colectivo LGBTTQI+ se tornó la más rebelde: una estrategia política, individual y colectiva“.

También se habló sobre una de las identidades más invisibilizadas: les asexsuales, personas que no sienten atracción sexual por ningún género, quienes recalcaron la importancia de no confundir la asexualidad con falta de libido o con el celibato: “No es algo que se elige, es lo que te pasa y es una identidad válida”.

Un varón homosexual habló acerca de todo lo que debe atravesar en su vida cotidiana una persona VIH: del abandono del Estado; del ánimo lucrativo de las farmacéuticas que no se preocupan por la vida de las personas; de la desinformación que existe acerca del SIDA; de la discriminación y la estigmatización que sufren las personas con VIH en nuestra sociedad e incluso dentro mismo colectivo LGBTTQI+: “Las personas con VIH fuimos y somos discriminados, estigmatizados y reducidos a la categoría de enfermos, portadores, sidosos“.

Muchxs tienen miedo de ir a un médicx, no saben cómo tratarnos y no respetan nuestros cuerpos. Estamos expuestos a mucha violencia institucional.

Les cuerpes gordes y no hegemóniques hablaron de la gorbofobia: la discriminación y la patologización que sufren les obeses que no encajan en los cánones impuestos:
No queremos reproducir los cánones de belleza del patriarcado…Las personas gordas, negras, villeras, también somos disidencia”.

Teniendo en cuenta la actual coyuntura política de represión que impulsa el Gobierno de Macri, se comentó acerca de la criminalización y la violencia estatal hacia las identidades disidentes, haciendo mención de  los casos más conocidos a nivel país como el de Mariana Gómez (presa por besar), Diana Sacayán (asesinada por ser trans), Higui (presa por defenderse de sus abusadores) y Joe Lemonge (condenado por defenderse de su agresor). Una vez más, todes fueron violentades y criminalizades por ir a contra pelo de la heteronorma.

Como cierre de la actividad se satirizó una ceremonia de casamiento católico: así, hubo uniones simbólicas entre dos o tres personas, revindicando este derecho conquistado hace ya 8 años luego de décadas de lucha militante disidente. “¿Desean casarse hasta que el consentimiento lxs separe?”. 

En una esquina de Corrientes, a metros del río Paraná, un aire nuevo se respiraba para todxs lxs que estábamos allí. Viéndolo en perspectiva, éramos una parte muy pequeña con respecto a la gran multitud de personas que, ese cálido domingo, inundaba la Costanera. Sin embargo, si lo vemos en retrospectiva, notamos un cambio: sólo un par de años atrás, esto no pasaba.

La revolución está acá, es ahora y es disidente.

 

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