Entrevista a Anahí Andrade, hermana de Sebastián Nino Largueri (joven desaparecido y asesinado por la policía de Monte Caseros), quien desde hace 4 años lleva adelante una lucha organizada para exigir  #Justicia por su hermano y por todxs lxs pibes perseguidxs y criminalizadxs.

Nino, un pibe de barrio

Nino era un joven, en ese entonces, de 23 años, tuvo una infancia y una vida normal como cualquier niño. Le quedó un año para terminar el secundario; siempre tuvo buenas calificaciones. A los 17, comenzó  a padecer un trastorno psicológico que empeoró con el paso del tiempo, hasta que le diagnosticaron esquizofrenia. Yo creería que fue en ese mismo tiempo que él comenzó a consumir drogas, que ese fue uno de los detonantes de su enfermedad. Justamente en ese año colapsa todo, fallece mi mamá de cáncer de mama. Mis papás eran separados.

Nino era un joven como cualquiera que quería ser libre y que también tenía sueños

Nino comenzó a recibir tratamiento. Estuvo varias veces internado en el Hospital Psiquiátrico San Francisco de Asís, de Corrientes. También estuvo en la parte de toxicomanía y en varios centros de rehabilitación. Yo creo que Nino nunca pudo recibir…o más bien que las instituciones del Estado no estuvieron a la altura de cubrir las necesidades de una persona con esta enfermedad. Porque no es que le daban un tratamiento a largo plazo, siempre fueron cortos, y durante ese tiempo él se recuperaba pero después volvía a caer, presentaba una depresión, una crisis, eso sumado al tema de las adicciones.

Nino era un joven como cualquiera que quería ser libre y que también tenía sueños. El fútbol  le encantaba de niño, luego de grande le gustó más el boxeo. Hizo un par de exhibiciones en el ring, incluso hay notas de él en los medios de Monte Caseros. Pero Nino empezó a incomodar, porque a él le gustaba andar mucho en las calles de mi pueblo, recorrerlas. Y su presencia molestaba, por ser un pibe de barrio. Entonces, comenzó a ser perseguido por la policía.

Foto de Nino en el ring (el tercero de izquierda a derecha) extraída de un portal de
Monte Caseros

En julio de 2015 yo lo retiro de un hospital en donde me cuenta que la policía lo había llevado a un campo y le habían dicho que “deje de molestar en las calles porque sino lo iban a hacer N/N”. Y fue el 14 de agosto de ese mismo año, cuando cuatro agentes policiales lo secuestraron del domicilio particular de un amigo de Nino. Digo que “lo secuestraron” porque lo arrebataron, se lo llevaron sin un pedido de detención. Este domicilio se encontraba  a dos cuadras de la comisaría local: ellos agarraron por el lado contrario y se lo llevaron a las afueras de mi ciudad.

Nino logra escapar en esa ruta y comienza a deambular por un campo perteneciente al ejercito argentino. Allí se encuentra con varias personas, muchas de ellas son testigos en la causa: un empleado de una citrícola, algunos pertenecientes al ejército y otros empleados rurales. Con todos ellos Nino hablaba y les decía que “la policía lo había golpeado, que lo habían amenazado de muerte y les pedía que lo ayudaran a llegar a su casa”. Pedía ayuda. Al escuchar a Nino, estas personas del ejército llaman a la comisaría local y les informan que “había una persona deambulando por aquel campo”. Y así fue que en la mañana del 15 de ese mes un móvil policial vuelve a buscar a mi hermano. Desde ese día no sabemos qué pasó.

Estoy preparada para lo que venga y segura de que voy a seguir luchando pese al resultado que arroje el Juicio

El 30 de agosto de 2015, el cuerpo de Nino aparece sin vida en las aguas del río Miriñay. Desde entonces yo comienzo una lucha organizada y descubro que estos agentes lo habían secuestrado y que lo habían llevado a ese lugar. De estar 15 días desaparecido y luego haberse hallado muerto el cuerpo de Nino, hay 14 días que no se investigaron. Por ejemplo, cuando la policía vuelve a buscarlo: ¿Qué pasa? ¿Lo encuentran? ¿A dónde lo llevan? Entonces nosotrxs sospechamos que la policía se lo llevó a la comisaría local, que Nino estuvo ahí detenido clandestinamente. De ser esto así, eso se convertiría más en un centro de tortura que en una comisaría.

¿Por qué Nino?

Nino no era “hijo de”. Era un pibe de barrio al que le gustaba ser libre. Me encantaría saber por qué él, siempre me hago esta pregunta. Porque me pasó a mí, porque le pasó a mi hermano. Pero sé que si hoy me toca esto, voy a poder proteger a muchos pibes para que no vuelva a pasar. Yo sé que con esta lucha no voy a recuperar a mi hermano, pero sí voy a proteger a muchos otros pibes que sufren cotidianamente esta persecución desde el Estado.

Incomoda mucho que una mujer lleve adelante una lucha tan grande y que se enfrente a tantos poderes

La mayoría de las instituciones de Monte Caseros están manchadas con la sangre de mi hermano, como el Palacio Municipal donde el Intendente de turno hizo y hace muchísimo silencio ante estos hechos. Hemos estado reiteradas veces en el Concejo Deliberante y no hemos obtenido nada. Ni siquiera se expresaron para pedir el esclarecimiento de la muerte de Nino. Por otro lado, a mí nunca me dejaron ver el cuerpo de mi hermano, siendo que yo pedí verlo reiteradas veces. No me dejaron acompañar el cuerpo a Corrientes capital cuando se lo llevaron a hacer las pericias. El resultado determinó: “asfixia por sumersión” y dice que “el cuerpo no tenía golpes”, cuando testigos que vieron a Nino la mañana del 15 de agosto aseguraron que estaba golpeado.

Incomoda mucho que una mujer lleve adelante una lucha tan grande y que se enfrente a tantos poderes, tanto el poder político, el poder judicial, el poder policial. Molesta mucho que nos organicemos y luchemos. Estoy preparada para lo que venga y segura de que voy a seguir luchando pese al resultado que arroje el Juicio. Mi lucha va a seguir hasta mi último día porque voy a seguir acompañando a cualquier familiar que sufra esto. Voy a seguir luchando para que dejen de perseguir y criminalizar a los pibes.

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