Ni el ardiente verano pudo frenar la lucha en la ciudad de Corrientes. A raíz de que del Concejo Deliberante aprobó la construcción de un shopping en la playa pública el 19 de diciembre del 2019, diferentes personas de ámbitos variados se autoconvocaron y se organizaron para defender el espacio de todxs. Asimismo, se sumó el reclamo por la construcción de una base de hormigón en la playa Islas Malvinas, la cual se convertiría en un parador de no ser por el accionar del grupo. La movilización y visibilización del problema ganó tal legitimidad que hizo dar marcha atrás a las intenciones de la intendencia junto a empresarios de privatizar y contaminar la arena y el río, vulnerando el derecho de lxs correntinxs por su ambición económica.

Foto: Caro Zacoff

Mientras la rueda de candombe pasaba por las calles del barrio Camba Cuá rindiendo homenaje al santo, algunas personas sostenían carteles e incluso alzaban sus voces al grito de “LA PLAYA NO SE VENDE”.

Incluso en las festividades típicas por San Baltazar (5 y 6 de enero) el reclamo se hizo eco entre el sonido de los tambores: mientras la rueda de candombe pasaba por las calles del barrio Camba Cuá rindiendo homenaje al santo, algunas personas sostenían carteles e incluso alzaban sus voces al grito de “LA PLAYA NO SE VENDE”. Cabe destacar que entre el público se encontraban también el vice-gobernador y el intendente, motivo por el cual la denuncia de lxs que defienden los recursos naturales se intensificó, haciendo enojar a otrxs quienes no veían la importancia del reclamo: “Este no es el lugar ni el momento para esto”, se escuchaba decir. Quizás lo que algunxs no pueden ver es que nuestras playas son tan antiguas y populares como la Fiesta de San Baltazar, y hoy se ven amenazadas por los intereses económicos del poder. 

El problema es más grande que un shopping o un parador tapando la vista al río. Todas estas construcciones son parte de un modelo más general al que está sometida toda la provincia de Corrientes: la “industria del turismo”. El Plan Costero, el Iberá, el Riachuelo, la eliminación de los pastizales, todo está incluido en ese paradigma que se intenta imponer con fórmulas como “progreso”, “desarrollo” y “modernización” camuflando los beneficios para unos pocos. 

El discurso neoliberal sale por los poros, con palabras suaves y eufemísticas como “progreso” o “crecimiento” que encubren las consecuencias de instalar en medio de la playa un espacio donde sólo se puede estar si se tiene dinero o, peor aún, si se es “turista”. 

Manuel Piattoni, uno de los empresarios que no pudo poner en funcionamiento el parador que el Municipio le había otorgado debido a una medida cautelar dictada por la justicia en feria, se quejó de la “politización” del reclamo, dijo “no ser de ningún partido político” sino sólo “un empresario” que quiere “brindar trabajo y servicios a los turistas“, “apostando por la ciudad y la provincia”. En su cuenta de Twitter utiliza el hashtag #SinServiciosNoHayTurismo, pero la pregunta es: ¿Cuáles son esos servicios y para quiénes?

Por ejemplo, el parador de playa “Jack Tower” de Piattoni no posee baños propios sino que hacen uso de los baños municipales que están al lado y que son limpiados por trabajadores del Municipio; es decir: usa los servicios y recursos que fueron creados para todxs lxs ciudadanxs con el fin de obtener rédito económico. Asimismo, hace un par de días la DEPEC dio a conocer que este parador se encontraba “colgado” de la luz de estos baños; la luz que pagamos todxs con nuestros impuestos. Por otro lado, cabe destacar el hecho de que no se permite el ingreso a las playas con bebidas embotelladas de ningún tipo, empujando a las personas a tener que adquirirlas en los paradores a precios inaccesibles para la mayoría.

El discurso neoliberal sale por los poros con palabras suaves y eufemísticas como “progreso” o “crecimiento” que encubren las consecuencias de instalar en medio de la playa un espacio donde sólo se puede estar si se tiene dinero o, peor aún, si se es “turista”.  En una de las provincias más pobres del país, la política municipal, de la mano de empresarios amigos, busca usar los espacios públicos para brindar servicios a aquellos que puedan pagar por los mismos.

El reclamo de las #playas se visibiliza porque la gente se organizó y salió a denunciarlo: realizaron movilizaciones, pedidos concretos a la justicia, difusión por distintos medios digitales. Además, desde enero del 2020 todos los jueves se vienen llevando adelante asambleas abiertas para resistir y repensar el uso del espacio público costero. 

Hace poco en Mendoza se logró que el gobierno dé marcha atrás a la reforma de Ley 7722, un triunfo de la movilización popular contra la mega-minería. En distintas partes de esta provincia hay “Asambleas por el Agua” que reúnen distintos espacios ciudadanos y políticos que se siguen organizando para conseguir el veto a la Ley 9209 en favor de las mineras. Esto es un ejemplo más de que la voz ciudadana puede poner en agenda la defensa de los derechos ambientales y humanos por sobre los intereses empresarios.

#LaPlayaNoSeVende #LaPlayaEsDelPueblo ✊🏾Sumémonos a la lucha en defensa de nuestras playas 🔥Defensores de los espacios públicos costeros

Posted by Cara Tapada on Tuesday, February 4, 2020

La fuerza de la lógica asamblearia queda demostrada cada vez que se la utiliza.

El reclamo de las #playas se visibiliza porque la gente se organizó y salió a denunciarlo: realizaron movilizaciones, pedidos concretos a la justicia, difusión por distintos medios digitales. Además, desde enero del 2020 todos los jueves se vienen llevando adelante asambleas abiertas para resistir y repensar el uso del espacio público costero. La fuerza de las asambleas queda demostrada cada vez que se la utiliza: una asamblea de un grupo de personas autoconvocadas (Defensores Costeros) en medio de la base de hormigón de uno de los paradores que, a los dos días, una topadora del Municipio destruía. Lo que siete concejales no lograron, un grupo de ciudadanxs sí.

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