“Mi padre era un hombre instruido, un
cuadro político: por eso lo destruyeron”

#Entrevista a Catalino Pérez hijo de desaparecido

#JusticiaParaVirasoro

El secuestro de Neris Pérez fue un 2 de junio de 1977. Catalino tenía a penas 12 años cuando se lo llevaron, pero de tanto revivir ese momento junto a su madre, lo cuenta como si hubiera sido ayer. Neris estaba en su casa mirando un partido de River-Boca; vestía una guayabera, pantalones cortos y calzaba ojotas. Atendió los golpes en la puerta: un grupo de policías lo obligó a subir a un auto encapuchado. “Mi padre soportó seis días de torturas hasta que lo mataron abriéndole el abdomen y sacándole las víscera, luego su cadáver fue arrojado a un sótano donde pasaba un desagüe”. Según testigos, Neris Pérez (referente sindical de la STIA en Virasoro) estuvo en un centro clandestino de detención de Posadas llamado La Casita de los Mártires.

La causa por la que desde el 2 de julio es juzgado el ex interventor militar de Virasoro, Héctor María Torres Queirel, surgió por una denuncia de Catalino Pérez hecha el 6 de marzo de 2006 ante la Justicia Federal, basada en la confesión firmada -ante escribano- de uno de los policías que participó del secuestro de su padre. En un primer momento hubieron varios acusados, entre ellos Adolfo Navajas Artaza, uno de los dueños de Las Marías. En esa estancia trabajaba Neris Pérez al momento de ser secuestrado.

“Catalino Pérez recuerda a Ramón Aguirre (hermano de Pedro Salvador Aguirre, víctima de gatillo fácil); también a Marcelo Acuña, Héctor Sena, Arturo Escobar, Juan Gómez y un tal Orceti. Así como ellos, cientos de otrxs trabajadorxs anómimxs lograron, con acción directa, arrancarles a los patrones los pocos derechos con los que cuentan los tareferos”.

Antes del golpe, SITIA (Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia) y FATRE (Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores) impulsaron una huelga a los Navajas Artaza que coincidía con el aniversario del patriarca Víctor Navajas Artaza, a cuya misa en el cementerio privado asisten “grandes personalidades”.  En diálogo con Catalino, nos cuenta que el detonante de la protesta (que incluyó corte de los caminos internos para impedir la salida de camiones con carga) fue un episodio en el que a una trabajadora embarazada le negaron su pedido de ir a la enfermería, obligándola a continuar armando cajas.

Adolfo Navajas Artaza, ya con los militares en el poder, mandó a secuestrar a Neris Pérez en venganza por la afrenta a su apellido. Pero Navajas Artaza fue sobreseído sin siquiera ser citado a declarar. Quien lo sobreseyó fue el décimosegundo abogado sorteado para ser conjuez: Tomas Chalup. Otros acusados, como el capitán Saco y Jamil Restón, fueron declarados insanos. Sólo quedó Torres Queirel, imputado como partícipe necesario de la desaparición de Marcelo Peralta, militante sindical de FATRE, secuestrado en la estancia María Adelaida, propiedad de Queirel.

“Si bien los resultados de este Juicio están muy lejos de satisfacer las demandas de Justicia reclamadas por las víctimas y las organizaciones de DDHH, al menos opera como un acto reparador”

Foto de: El Hígado de Dios

Durante la última dictadura en Virasoro, otros militantes sindicales fueron secuestrados, detenidos y perseguidos por la policía local y los grupos de tareas. Catalino Pérez recuerda a Ramón Aguirre (hermano de Pedro Salvador Aguirre, víctima de gatillo fácil); también a Marcelo Acuña, Héctor Sena, Arturo Escobar, Juan Gómez y un tal Orceti. Así como ellos, cientos de otrxs trabajadorxs anómimxs lograron, con acción directa, arrancarles a los patrones los pocos derechos con los que cuentan los tareferos. Esta semana nos enteramos de que en Misiones los tareferos se alzaron en lucha para que se aumente un 35% el precio de la hoja verde y otras reivindicaciones laborales: “La situación de los tareferos es cada vez más crítica. Se agrava año a año el no cumplimiento por parte de los contratistas del pago según valores de convenio, que este año debía ser de $ 1.450 la tonelada de hoja verde“. En estas luchas perdura la memoria de obreros como el padre de Catalino, Ramón Peralta y tantxs otrxs compañerxs que enfrentaron a las clases dominantes reclamando por sus derechos. 

Después de la sexta audiencia, llevada a cabo el día jueves 16 de agosto, desde el Colectivo #JusticiaParaVirasoro remarcaron la importancia de este Juicio: “Si bien los resultados de este Juicio están muy lejos de satisfacer las demandas de Justicia reclamadas por las víctimas y las organizaciones de DDHH, al menos opera como un acto reparador. Es reparador porque el Estado brinda un espacio legal e institucional en el cual, tanto las víctimas sobrevivientes como los familiares de las víctimas desaparecidas, van a tener la posibilidad de relatar la historia de sus padecimientos y testimoniar frente a los tribunales. Sus palabras van a trascender los espacios privados y serán dignificadas en el marco de un proceso judicial que permitirá avanzar en la búsqueda de la Verdad y en la construcción de la Memoria colectiva.”

En tiempos de impunidad empresarial, esta causa se vuelve doblemente emblemática al demostrar que, desde aquellos oscuros días de la última dictadura cívico-militar hasta hoy, la relación entre el poder económico y los aparatos judiciales y represivos continúan vigentes, perpetuando la impunidad de lxs de arriba. Por esto, nos sumamos al llamado de acompañar activamente la jornada de alegatos y el pedido de #Justicia para lxs trabajadorxs torturadxs y desaparecidxs en el Establecimiento yerbatero Las Marías el próximo martes 21 de agosto a partir de las 08: 30 hs. en la sede del TOF (Pellegrini 971).

Notas relacionadas:

• “Las Marías: el terror llegó como la noche”: http://caratapada.com/las-marias-el-terror-llego-como-la-n…/

• “Juicio Las Marías:  #Justicia para lxs trabajadorxs yerbaterxs”: http://caratapada.com/juicio-las-marias-justicia-para-los-…/

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