#JusticiaParaVirasoro.

“Lo sabía, lo sabía: a Neris Pérez lo despareció Las Marías, lo sabía”, “Lo sabía, lo sabía: a Marcelo Peralta, lo despreció Las Marías, lo sabía”; el canto recorre las calles de Gobernador Virasoro. El domingo 1 de Julio, por la tarde, se realizó una masiva marcha con personas llegadas de todas partes del país para este  juicio histórico: familiares, sobrevivientes, militantes y referentes de organizaciones sociales y sindicales unieron sus voces para exigir #JUSTICIA. La lucha incansable de familiares y víctimas hacen posible que, tras 42 años de complicidades económicas y judiciales, se escuche el reclamo por justicia real para lxs trabajadores, perseguidxs, torturadxs y desaparecidxs de Las Marías.

La lucha reclama #Justicia contra la impunidad y el olvido en esta tierra correntina donde el patrón, por más explotador que sea,
es bendición para la casa del peón rural. 

Para entender el logro de hacer el juicio allí, tenemos que pensar lo relacionado que tenemos a Virasoro con “Las Marías”: ese lugar que, desde la escuela, nos lo dibujan como una pintoresca casa colonial con galerías enormes y plantas de yerba mate alrededor. Ese lugar fue, y sigue siendo, una de las (pocas) fuentes más importante de trabajo para la gente del lugar y alrededores: “En este pueblo todos tienen miedo, hasta hace poco los únicos que daban trabajo eran los de la empresa Las Marías”, dice Ramón Peralta (hermano de Marcelo Peralta, desaparecido en dictadura).

La lucha reclama #Justicia contra la impunidad y el olvido en esta tierra correntina donde el patrón, por más explotador que sea, es bendición para la casa del peón rural. Las víctimas eran trabajadores de escasos recursos, muchos sin saber leer o escribir; voces que, para los de arriba, serían fáciles de callar. Lxs sobrevivientes supieron convertir la bronca en lucha: han  logrado imputar a los patrones de estancia, como también traer el debate oral a la tierra de “Los Navajas Artaza”, donde ellos sufrieron el ninguneo y el desprecio.

“El trabajo de tarefero es pesado, el corte es delicado, tiene que saber cortar. Esto se realiza en alguna época, por ejemplo ahora hace tres meses que empezó. El tarefero trabaja en verano, cuando llueve o deja de llover, lo sacamos en el hombro de 70 a 80 kilos”, cuenta Ramón Peralta. Las cosas para los trabajadores de la yerba no han cambiado demasiado.

 

Las persecuciones a lxs obrerxs de los dos únicos sindicatos existentes hacen evidente la vinculación de los dueños yerbateros con la mano ejecutora del terrorismo de Estado para la eliminación de toda forma organización política

En el año 1973, en la localidad de Gobernador Virasoro, un grupo de obreros, cansados de la precarización laboral, se organizaron en sindicatos: la Federación de Trabajadores Rurales y Estibadores (FATRE) y  la filial local del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA). Con esto, lograron algunas reivindicaciones: desde un suplente permanente en caso de necesidad de orinar o cagar, hasta la construcción de una sala para la prestación de asistencia médica de la obra social del sindicato. “Los trabajadores formaron el sindicato, consiguieron muchas cosas y a la empresa Las Marías esto no le gustaba. A los Navajas Artaza no les gustaba que los compañeros les discutieran de peón a patrón”, dijo Jorge Pérez en un programa de radio.

Durante el 76, las fuerzas armadas vinieron a cortar el proceso de movilización obrera mediante la represión de toda actividad política y gremial, secuestrando a más de una decena de trabajadores del establecimiento “Las Marías”, casi todos ellos con participación en los sindicatos. Las persecuciones a lxs obrerxs de los dos únicos sindicatos existentes hacen evidente la vinculación de los dueños yerbateros con la mano ejecutora del terrorismo de Estado para la eliminación de toda forma organización política. Al año siguiente de comenzar el proceso, se da la desaparición del obrero Marcelo Peralta y el tractorista Neris Pérez, ambos desaparecidos en junio de 1977.

*Fotos del primer día de Juicio, resalta la exagerada  parecencia de la Gendarmeria.

En la nota anterior contábamos que ningún integrante de la Empresa “Las Marías” será indagado en esta causa. En el 2008, Adolfo Navajas Artaza fue sobreseído sin siquiera haber prestado declaración indagatoria por la desaparición forzada, secuestros, prisión y tormentos de los trabajadores rurales organizados.
El único imputado, Torres Queirel, se abstuvo de declarar amparándose en ese derecho constitucional. Queirel, de 77 años, sólo dijo: “Desde la primera notificación que tuve, manifesté mi decisión de aportar la mayor información para el esclarecimiento, pero en esta instancia deseo postergarla”. Este hombre fue interventor militar de Virasoro y dueño de la Estancia “María Aleida”, lugar en donde fue capturado y desaparecido Marcelo Peralta (tarefero, delegado de Fatre) en junio de 1977.

 

En esta época, donde el gobierno macrista plantea la reconciliación con las fuerzas armadas mientras reprime a trabajadorxs de todo el país y apura la inminente reforma laboral, el juicio a “Las Marias” se vuelve un ejercicio de memoria y revindicación de la lucha.

A lo largo de estos dos días se escucharon los testimonios de 12 personas: familiares de las víctimas y trabajadores que sobrevivieron a la persecución. Hoy es el último día del debate, donde van a hablar oficiales, soldados y personal policial: el sargento retirado Cosme Ramírez; el oficial de policía Arsenio Raúl Berón; el comisario general retirado Julio Fernández; el comisario inspector retirado Juan Ramón Cerdán; el sargento retirado Dionisio Cáceres; Francisco Silva, Alejandro Balleve, Lorenzo Ramos Chilotegui y el comisario general retirado Walter Ramírez.

Este juicio busca poder visibilizar la lucha de aquellxs trabajadorxs rurales y sus familias, quienes se enfrentaron a los poderosos de la yerba, dueños del pueblo y los recursos, con grandes vinculaciones al poder político y judicial: “Es un golpe para esta oligarquía dominante que podamos decirle en un juicio, decirle en la cara lo que fueron nuestros viejos”, dijo Jorge Pérez (hijo de Neris Pérez) durante su declaración el día lunes.

 

“Solamente habrá justicia cuando los peones, jornaleros, tractoristas, tareferos no sean esclavizados, trabajen 8 horas diarias, perciban salarios dignos, tengan acceso al sistema de salud, al sistema previsional, no trabajen en negro, tengan derecho a vacaciones pagas, que sus hijxs tengan derecho a ingresar a las universidades, lleguen a una vejez tranquila con jubilaciones dignas. Porque para nuestros padres eso era justicia. Para eso vivieron, por eso lucharon, por eso fueron secuestrados, encarcelados, torturados, desaparecidos y asesinados”

En esta época, donde el gobierno macrista plantea la reconciliación con las fuerzas armadas mientras reprime a trabajadorxs de todo el país y apura la inminente reforma laboral, el juicio a “Las Marias” se vuelve un ejercicio de memoria y revindicación de la lucha. Una oportunidad para recordar que la última dictadura militar (igual que todas las anteriores) sólo pudo ser posible con el respaldo económico de empresarial que se volvieron muy ricas en esos tiempos. Así como también recordar la lucha de lxs de abajo, de lxs trabajadorxs rurales que trabajan para el patrón desde antes de entrar a la escuela.

“Solamente habrá justicia cuando los peones, jornaleros, tractoristas, tareferos no sean esclavizados: trabajen 8 horas diarias, perciban salarios dignos, tengan acceso al sistema de salud, al sistema previsional, no trabajen en negro, tengan derecho a vacaciones pagas, que sus hijxs tengan derecho a ingresar a las universidades, lleguen a una vejez tranquila con jubilaciones dignas, porque para nuestros padres eso era justicia. Para eso vivieron, por eso lucharon, por eso fueron secuestrados, encarcelados, torturados, desaparecidos y asesinados” (Mario Jorge Acuña, hijo de Don Acuña).

CON INFORMACIÓN Y FOTOGRAFÍAS  DE http://justiciaparavirasoro.blogspot.es

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