El Derecho siempre estará atrasado respecto a la sociedad. Llegará inexorablemente tarde, después de muertes y desgracias. Tanto dolor evitable. Pero el poder de esta ciencia social coercitiva está en su reconocimiento como fuente de orden y regulación.

Hace siete años, el 21 de diciembre de 2010, L. obtenía el aval estatal como hombre. Fueron seis años de litigio en el juzgado Civil y Comercial N° 13 de Corrientes para demostrar que su auto-percepción masculina debía prevalecer por sobre la normativa vigente.

“Cuando se habla de identidad de género se está hablando de un sentimiento: de la forma de ser, de sentir, de querer, de amar, de saberse uno mismx como tal”

L. es nombre del hombre que es; también de la feminidad que fue.

“Todxs somos personas humanas y por lo tanto todxs somos iguales en dignidad y derechos, en ninguna parte dice lo contrario. Todos los tratados dicen lo mismo pero parece que el ser humano está necesitando siempre otros tratados”, dice el doctor Carlos Silvero Fernández, abogado que patrocinó a L.

CaraTapada entrevistó al profesor de Derecho Civil de la UNNE para saber cuál fue la trascendencia de aquel fallo firmado por el juez Alberto Alarcón. “No es necesario -dice Silvero Fernández- operarse o mutilarse para ser trans. La sentencia salió en ese sentido y seguramente con otros precedentes se trasladó a la ley de identidad de género”. 

¿Qué recuerda del caso de L? 

 

¿Cuál es su perspectiva desde el Derecho sobre esta problemática? 

 

¿Qué fue lo novedoso de ese fallo? 

 

El Derecho no escapa a factores de poder: lo que Foucault denomina biopolítica. Existen biopoderes de definir bien lo hetero y lo homosexual, como sentidos contrapuestos. Y a partir de eso tenemos todo un marco de discriminación, de falta de igualdad y de no respetar la diversidad de género”

 

¿Cómo es la vida de L. hoy en día? 

 

¿Cuál es su análisis de la lucha actual del colectivo LGBTTIQ+? 

 

“Se asocia al colectivo Lgbtt con lo pecaminoso y a la heterosexualidad con la normalidad. Lo otro sería lo anormal, lo intolerable, lo repudiable. Todos conceptos que vienen del siglo XVII”

 

Un polémico autor, Carl Schmitt, afirmó en su afamado libro de 1922:  “Todos los conceptos centrales de la moderna teoría del Estado son conceptos teológicos secularizados”.  Schmitt sostiene que los atributos que, en otra época, eran inherentes a dios y a sus representantes terrenales, han sido transferidos al Estado y a sus legisladores. Por algo en política y en religión la palabra ‘ministro’ es análoga. Por algo los gobernantes locales juran “por dios y las santas escrituras”. Por algo en recintos y oficinas públicas hay cristos crucificados. Por algo la santísima trinidad de los poderes estatales. ¿Cómo sorprenderse de la fobia social y legal ante lo que no es imagen y semejanza del divino creador?

“El derecho tiene eso -dice Silvero Fernández-: es un camino largo. Todas las luchas por derechos llevaron mucho tiempo  porque requieren de un cambio cultural, y el cambio cultural se ataca en varios frentes. Va llevar cientos de años tal vez. Pero son pequeñas, mini, micro luchas que hay que darlas. Hay que seguir empoderando para que la gente sepa qué es la perspectiva de género y tender a la igualdad, y a la no discriminación”.

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