ESTA VEZ, LA CRUZ ARDERÁ

Religiosidad obligatoria

Por Ivana


En Corrientes desde jardín de infantes lxs maestrxs nos enseñan a dibujar la “Cruz de los Milagros”. Cada 3 de mayo se hacen actos escolares donde hay niñes actuando de “indios” y otres de “colonos”. El adoctrinamiento católico se nos impone desde la más tierna infancia. Nos presentan a nuestros pueblos originarios como “los malos” de la historia.


El argumento de lo milagroso de la cruz es altamente cuestionable como también lo es la imposición de las creencias que nos transmiten en nuestra edad escolar, ya que no sucede lo mismo con, por ejemplo, tradiciones o leyendas propias de la comunidad judía. La provincia está sumida, desde el inicio de los tiempos, en una religiosidad católica que pocas veces es cuestionada, tanto en lo privado como en lo público, tanto en la educación primaria y secundaria como en la cultura y las tradiciones.

La página web http://www.cruzdelosmilagros.com.ar dice: “En vistas a la fundación de la ciudad de Corrientes, los conquistadores españoles construyeron un fuerte en Arazatý (zona de la bajada del Puente Chaco-Corrientes) como base de exploración y organización del territorio; muy cerca del asentamiento levantaron una cruz armada con trozos de urunday. En fecha cercana a la fundación son atacados por grupos de naturales (indios aborígenes) quienes, ante el resultado negativo, y con la creencia de que la cruz funciona como un hechizo protector, intentan aniquilarla con fuego. A pesar de los reiterados intentos, la cruz no entra en combustión”.

Vemos entonces que, según la unánime tradición, el “Milagro de la Cruz” consiste básicamente en:
 1).  La in-combustión de su madera.
 2). La convivencia pacífica y progresiva que resulta de la deposición de la actitud hostil por parte de “lxs naturales” como llaman a lxs pobladorxs originarixs, lxs dueñxs de estas tierras.

Lo que se busca es debatir políticas públicas al margen de la moral cristiana, ya que las mismas están dirigidas a toda la población y no tienen porqué verse influenciadas por las creencias de una religión en particular


La Campaña Federal por la Separación Estado-Iglesia trae controversia pero también una necesaria renovación para una provincia donde la intervención de grupos religiosos en cuestiones de Estado ya se ha vuelto algo cuestionable hasta para quienes profesan la religión. Los objetivos principales de la Campaña Federal son, en principio, abolir los dogmas cristianos sobre las decisiones de Instituciones públicas como el Congreso, las universidades, las escuelas primarias, secundarias y los hospitales públicos. Lo que se busca es debatir políticas públicas al margen de la moral cristiana, ya que las mismas están dirigidas a toda la población y no tienen porqué verse influenciadas por las creencias de una religión en particular.

La Iglesia Católica, para ser escuchada, argumenta que casi el 90% del país es católico (según el boletín AICA Nº 2500) e indirectamente apoya sus doctrinas

Además, se plantea la derogación del artículo 146 inciso C de la Constitución Nacional, que da la categoría de personería jurídica pública a la Iglesia católica apostólica romana, lo que equipara a la institución religiosa con la misma personería jurídica que ostenta el Estado Nacional, las provincias y los municipios. Junto con este artículo de la constitución, también se cuestionan 5 decretos de ley firmados durante la última dictadura militar, con los cuales se mantiene el privilegio de arzobispos, obispos, auxiliares y seminaristas a percibir una asignación mensual superior a los 40 mil pesos.

La finalidad es impulsar un Proyecto de Ley propio que se encuentra actualmente en desarrollo y que conllevaría una reforma constitucional, dejando de lado las incoherencias que presenta la actual Constitución en materia de laicidad, quitando el artículo segundo y modificando el preámbulo. Mientras tanto, desde diferentes puntos de todo el país impulsan la “apostasía colectiva” como una acción revolucionaria que busca visibilizar que un porcentaje importante de lxs bautizadxs católicxs no desea pertenecer a la institución religiosa, oponiéndose a la intromisión de la misma en asuntos estatales.     

La principal función de la apostasía en relación a la Campaña es generar un quiebre socio-cultural reduciendo el número de feligreses ya que, para la Iglesia Católica, todx bautizadx es católicx y, por lo tanto, utiliza la cifra de bautizadxs (muy alta, porque el bautismo se transformó en una cuestión cultural) para imponer sus puntos de vista en la legislación y conseguir privilegios. La Iglesia Católica, para ser escuchada, argumenta que casi el 90% del país es católico (según el boletín AICA Nº 2500) e, indirectamente, apoya sus doctrinas. Es decir, se erigen en la voz del pueblo, y toda persona que fue bautizada es contada como parte de ese 90%.

La realidad es que el 90% del país fue bautizadx sin su consentimiento, y que ni siquiera la totalidad del pequeño porcentaje de practicantes está de acuerdo con sus doctrinas (según encuesta de CONICET). Es por esto que desde Corrientes, una de las provincias más conservadoras y católicas, sentimos la necesidad de sumarnos a la Campaña Federal por la Separación Estado-Iglesia porque creemos que es momento de cuestionar el lugar que se le ha otorgado a esta última en nuestra sociedad y en nuestras vidas, desterrando su moral religiosa de nuestras plazas y de nuestras camas.

4 de septiembre de 2018

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