Una lucha ganada. Sin retorno: irreversible. Las mujeres, las pibas, las disidencias han avanzado. Y el patriarcado, tiembla…se va a caer. En todo el país se replicó la irrefrenable marea verde que hizo saltar por los aires el partidismo político parlamentario y demostró, una vez más, que los derechos y las libertades se conquistan en las calles y en las plazas. La media sanción del Proyecto de interrupción voluntaria del embarazo obtenida en la Cámara de Diputados es resultado un reclamo histórico del feminismo que, en estos últimos cuatro meses, adquirió una aceleración inédita.

No hay retorno: es irreversible. Y por eso es una lucha ganada, porque la sesión histórica en diputados es sólo el correlato estatal del cambio en la mentalidad de nuestra sociedad.

Ese 19 de febrero, cuando se hizo primer #Pañuelazo frente al Congreso de la Nación, en Corrientes no hubo convocatoria; lxs militantes y activistas se acoplaron a la movida que en Resistencia. Este miércoles 13 junio eran alrededor de 200 mujeres e identidades femenizadas (quizás más) llenando de pañuelos verdes la Plaza Vera, copando la Peatonal Junín para bailar el arroz con leche feminista, leer poesía y expresar públicamente su derecho a decidir sobre sus cuerpas.

Había adultas y adolescentes; universitarias y amas de casas; de barrios residenciales y de asentamientos. Después del agite en la plaza, algunas siguieron el debate parlamentario en la Asociación de Periodistas de Corrientes (APC). Entre risas, lágrimas de emoción y abrazos se bancaba el frío.

Mi cuerpa, mi decisión: una consigna transversal que no sólo quiebra las viejas formas de la política tradicional, caudillista o mesiánica, sino que plantea la expansión de lo político a la territorialidad corporal. No hay retorno: es irreversible. Y por eso es una lucha ganada, porque la sesión histórica en diputados es sólo el correlato estatal del cambio en la mentalidad de nuestra sociedad, del desmoronamiento de una moral de raíz católica que infundió la culpa y la vergüenza a quienes decidieron practicar el aborto clandestino y sobrevivieron. Las otras víctimas, las que nos faltan, no fueron acalladas: se convirtieron en insignia del reclamo, porque el debate nunca fue “aborto sí” o “aborto no”, como lo plantearon los “pro-vida”. El debate se planteó a partir de una conciencia plena de la realidad: ¿Vamos a permitir que sigan muriendo mujeres y cuerpas gestantes en la ilegalidad?

Corrientes experimentó un nuevo quiebre en su cáscara tradicionalista y conservadora: en las calles hay consignas, las pibas del secundario usan pañuelos verdes y hablan de feminismo, las mujeres y las disidencias se organizan para reclamar lo que es justo.

La vigilia culminó a las 10 de la mañana del jueves, cuando el Proyecto obtuvo media sanción: 129 votos a favor, 125 en contra y 1 abstención. El debate parlamentario duró 23 horas, pero la discusión llevaba más de una década aunque los gobiernos “la cajoneaban”. El aborto no era un tema en la agenda presidencial de Cambiemos: fue el constante y creciente protagonismo de las feministas en los diversos ámbitos de la sociedad lo que visibilizó como una problemática de salud pública. Masivas manifestaciones como el #NiUnaMenos hicieron imposible soslayar que existen miles de personas con capacidad de gestar que reclaman su derecho a poder decidir sobre sus cuerpas.

Corrientes experimentó un nuevo quiebre en su cáscara tradicionalista y conservadora: en las calles hay consignas, las pibas del secundario usan pañuelos verdes y hablan de feminismo, las mujeres y las disidencias se organizan y reclaman. La dirigencia política más rancia, misógina y antidemocrática quedó expuesta. Todavía falta, sin dudas, pero las grietas abiertas en ese caparazón de oscurantismo no van a cerrarse nunca más. En una provincia que es “pro-vida” por decreto y que tiene una diputada nacional que durante su alocución en el debate comparó a la mujer con una perra, las batallas que se vienen luchando son muchas. La acumulación de las militantes del 1999 y más atrás, han contribuido a la formación de nuevas generaciones que tomaron la posta y pusieron la cuerpa. Muchxs creen que son parte de la cuarta oleada del feminismo.

Viejas y nuevas comparten la emoción de un momento históricamente significativo, en lo personal y en lo colectivo. Todas vivieron su experiencia, una inolvidable madrugada que se hizo mañana, mañana en la que el aborto dejó de ser tabú y pasó a ser plenamente político.

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