Por: Iriel Amancay

El Segundo Encuentro Transfeminista se realizó en Paso de los Libres, mujeres y disidencias de distintos puntos de Corrientes se reunieron para poner en el centro del debate algo impostergable: la defensa de los derechos conquistados y estrategias de lucha para alcanzar aquellos que todavía faltan alcanzar. Un fin de semana a pura política en el extremo sureste de nuestra provincia.

El sábado 28 de septiembre Paso de los Libres despertó. No se sabría con precisión si más temprano de lo habitual para un día sin actividad en los organismos públicos o más tarde de lo que hubiera deseado la manadita feminista que estaba expectante de que algo así ocurriese en su ciudad. Para las ocho de una mañana de primaveral, sin nubes, todo estuvo dispuesto en la Escuela Normal Superior “Valentín Virasoro” para recibir a las más de doscientas personas que vinieron para participar del segundo Encuentro Provincial Transfeminista de Corrientes.

Las mujeres y las disidencias llevan en sus cuerpos las cargas de las violencias patriarcales. Ante la postergación social y el abandono del Estado, la solución es la rebeldía organizada.

Quienes llegaban aún un poco dormidxs sólo les tomaba unos cincuenta pasos despabilarse, porque en las escalinatas de la escuela el recibimiento era con megáfono y cánticos incluidos. Ante cualquier duda si tanto grito era necesario para ese horario, la respuesta unánime hubiera sido que sí: necesario y urgente. Las mujeres y las disidencias llevan en sus cuerpos las cargas de las violencias patriarcales. Ante la postergación social y el abandono del Estado, la solución es la rebeldía organizada.

De esa forma surgió el Encuentro Provincial. En el año 2018, al calor de la lucha por la despenalización y legalización del aborto, la energía de los Pañuelazos dio para un poco más. El Colectivo de Mujeres Organizadas de Corrientes abrazó el modelo de los Encuentros Nacionales que se realizan anualmente desde el año 1986 y lo trajo para el territorio de los Esteros, por ello nada menos que un yacaré funcionaría de insignia. La convocatoria de la primera edición tenía el objetivo claro: que se replique en el interior para garantizar el acceso a la información y a la formación política. La meta se cumplió, un año después el Encuentro viajó 360 kilómetros.

“Por acá hagan fila quienes ya hicieron la inscripción online”, “¿Dónde están los baños?’”, “Vayan a buscar el desayuno, hay café y cocido”. Consultas, indicaciones, corridas entre las organizadoras duraron al menos dos horas. Grupos grandes y pequeños iban arribando al evento. Las miradas curiosas de para quienes esta era su primera experiencia encuentrera y los abrazos entre lxs compañerxs ya conocidxs fueron copando el área de la entrada y los pasillos de las aulas donde estaban dispuestos los diez talleres temáticos para debatir sobre educación sexual integral, interrupción voluntaria del embarazo, feminización de la pobreza, violencia de género y el acceso a la justicia, diversidad sexual, organizaciones políticas, trata de personas y trabajo sexual, terapias alternativas, relaciones de pareja y la sexualidad en relación con el cuerpo.

“No lo puedo creer. Hoy venía caminando desde mi casa y no lo podía creer. Toda mi adolescencia pensando que quería irme de este pueblo e ir a buscar la lucha y la revolución. Todas esas cosas que pasan en la ciudad y no pasan acá. Pero ahora vuelvo y está todo prendido fuego”.

Camila, libreña

La apertura oficial se dio con el izamiento -sin precedentes en la provincia de Corrientes- de tres banderas en el mástil escolar: la wiphala, como afirmación a nuestras raíces originarias; la del orgullo LGBTTI, en reconocimiento del lugar de las disidencias sexuales en la lucha feminista; y una verde con la inscripción “aborto legal”, por el reclamo unificado de soberanía de los cuerpos gestantes. La lectura del documento por parte de la comisión organizadora incluyó un manifiesto en pedido de justicia por los femicidios y travesticidios. Luego de los aplausos furiosos de acompañamiento a los reclamos, el amuchamiento en las aulas no tardó más que en unos minutos en completarse. Una que otra corrida para buscar agua para el mate y adentro, había que empezar a trabajar.

Una aparente tranquilidad reinó en el lugar. Aparente. Porque cuando unx se organiza para hacerle frente, para darle batalla a las estructuras machistas los cimientos de nuestra cultura y nuestras instituciones sociales, éstas se quiebran y no hay nada que pueda enmendar las fisuras. Cada tramo de ellas se profundiza cuando se señalan los avasallamientos de derechos. No hay cemento que resista la implosión feminista. En este caso, impulsado por un pequeño grupo que entre entusiasmos, desvelos y mucha capacidad autogestiva hicieron posible este abrazo colectivo, el segundo de esta historia que recién se está empezando a escribir.

Camila, nacida y criada en Paso de los Libres, vive actualmente en Santa Fe donde estudia Diseño de la Comunicación Visual y se desarrolla como ilustradora. Grande fue su aporte cuando accedió a poner su marca propia al diseñar el yacaré del logo de esta edición 2019; grande también su emoción al transitar la jornada: “No lo puedo creer. Hoy venía caminando desde mi casa y no lo podía creer. Toda mi adolescencia pensando que quería irme de este pueblo e ir a buscar la lucha y la revolución. Todas esas cosas que pasan en la ciudad y no pasan acá. Pero ahora vuelvo y está todo prendido fuego”.

Pero para que ese momento llegara mucho fue el trabajo realizado. Durante varios meses funcionaron en paralelo comisiones para organizar los talleres, el festival cultural de cierre, la comunicación del Encuentro. Otra de comida para la preparación de los desayunos y almuerzos, así como también de alojamiento para lxs viajerxs que pasaron la noche allí. Para cubrir los gastos se hicieron ferias de comida y ropas. Brenda, parte de la coordinación general, comentó entre risas: “Yo me quedé sin nada en el ropero. Todxs dimos todo para vender en las ferias. Costó pero llegamos. Fue totalmente autogestivo, recibimos algunas donaciones pero fueron mínimas”.

Por otra parte Lucrecia, vecina de la ciudad y pilar de la organización – ponía a disposición su casa como bunker para todas las reuniones – habló de cómo fue el proceso de conseguir un lugar lo suficientemente grande para albergar los talleres. “Fueron las compañeras docentes que asumieron el compromiso con el director Durán para cuidar las instalaciones del establecimiento”. Destaca que sin ese acuerdo, hubiera sido más difícil: “Todas las escuelas acá rechazan el feminismo, le tienen mucho miedo”. Agregó que: “También nos preocupaba el tema del Ministerio de Educación. En el verano cuando hubo inundaciones el director abrió las puertas y hay gente que vivió acá todo enero. Y tuvo problemas con el Ministerio, entonces temíamos que no nos lo habilitaran”.

En Corrientes las mujeres y los cuerpos gestantes no pueden acceder a un aborto por las tres causales admitidas por el Código Penal de la Nación vigentes desde 1921 y rectificadas por el Corte Suprema de Justicia en el año 2012.

El miedo no estaba para nada infundado, ya que la relación de la organización “Libres Feminista” con los organismos estatales no fue sencilla, hubo cruces y tensiones hasta una semana antes del Encuentro. El 20 de septiembre, en el marco de la Feria del Libro del Municipio se tenía que realizar la charla “Interrupción legal del embarazo: hacia un abordaje con perspectiva de género y derechos humanos” a cargo de Fernanda Samite, abogada penalista y docente de la UBA, oriunda de Paso de los Libres. Pero ésta fue censurada y cancelada pocas horas antes. 
Samite fue convocada a una reunión con Martín Ascúa, intendente de Paso de los Libres y Celeste Ascúa -su hermana y candidata a concejal por el Frente de Todos- quienes le solicitaron que “cambie el tema” de la charla, porque iba en contra de la religiosidad del pueblo. La abogada no accedió al apriete y se difundió que la actividad se suspendía porque “no había venido”. La mentira no se sostuvo por mucho tiempo.

Foto: Natalí Zacarías

“Muchas compañeras feministas trabajamos en la municipalidad teníamos que tomar una decisión”, cuenta Brenda que trabaja en el Área de la Mujer de contención primaria a víctimas de violencia de género, “un montón de chicas la habían ido a ver y no podía dar la charla entonces dijimos <la vamos a dar igual>. Fuimos afuera del establecimiento donde se estaba realizado la feria, tomamos la decisión entre todas las compañeras, colgamos el cartel de Ni Una Menos, nos sentamos en la vereda y empezamos a dar la charla tomando mate. Un amor. Increíble. Adentro se querían matar todos”.

Ante el destrato hacia la profesional y las escuetas disculpas por parte de los funcionarios, que sonaron más a excusa y desentendimiento, ganó de mano el compromiso de lxs asistentes que pudieron aprovechar de ese espacio de acceso a la información sobre el Protocolo de Interrupción Voluntaria del embarazo que está vigente en nuestro país desde el año 2015 pero que no se encuentra reglamentado para su puesta en marcha en nuestra provincia. En Corrientes las mujeres y los cuerpos gestantes no pueden acceder a un aborto por las tres causales admitidas por el Código Penal de la Nación vigentes desde 1921 y rectificadas por el Corte Suprema de Justicia en el año 2012.

“El pueblo, es como todo pueblo, y más en Corrientes: patriarcal, conservador y anti-derechos. Cuando vinieron las chicas del primer en Encuentro a contar que el próximo se hacía en Paso de los Libres los comentarios fueron todos negativos, por el miedo y la mala prensa que tiene las feministas” remarcó Lucrecia, señalando que hay poco acompañamiento de las instituciones. Sin embargo, las expectativas por parte de las locales estuvieron puestas es que se pueda visibilizar ese otro lado, el de mujeres y disidencias organizadas por el reclamo de sus derechos y libertades, sin demonización mediante.

Ya lo había dicho más temprano una de las organizadoras: “mis amigas y compañeras son mis grandes maestras”.

Con ese objetivo los talleres duraron hasta las dos de la tarde, cuando el receso del almuerzo llegó. Pero este recreo no fue un descanso, la consulta principal era “¿A qué taller fuiste?  ¿Cómo estuvo eso?” para no perderse detalle de las ideas que estuvieron circulando por casi cuatro horas de intenso intercambio. Los grupos se fueron dispersando por el patio de la escuela, algunxs sentadxs por las escaleras, la mayoría echadxs en la sombra aprovechando el la frescura del pasto en un día afortunadamente no tan caluroso, temor permanente para las actividades al aire libre en este litoral. Cuando finalmente las dos ollas gigantes de guiso de lentejas vegano atravesaron la entrada acompañadas de aplausos y silbidos. 

Foto: Natalí Zacarías

Quienes las cargaban con dificultad pero sonreían ante el ruidoso agradecimiento eran varones cis. Siendo lxs protagonistas del Encuentro mujeres, lesbianas, trans y no binaries, la decisión de admitir la participación de varones cis en calidad de colaboradores para las tareas de cocina y limpieza no fue tomada a la ligera. Agustina, de la comisión de Comunicación, contó que se elaboró una lista de interesados en ayudar y que pasó por un filtro: ningún varón cis que participaba tenía que cargar con denuncias o señalamientos de que haya ejercido violencia sexista, transfóbica u homofóbica sobre otrxs compañerxs. Quedaron once.

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A partir de las cuatro empezó un nuevo ingreso al edificio. Para escaparle un poco a los soleados treinta grados, se aprovechó el amplio espacio del salón de usos múltiples para volver a reunir a todxs los asistentes. Era hora de que cada comisión compartiera las conclusiones de las horas de discusión y debate. Uno por uno, vocerxs de los diez talleres pasaban al frente para contar al resto sobre qué habían hablado, las distintas posturas y las estrategias de acción para abordar las problemáticas. No faltaron propuestas para el año entrante por parte de los sectores más entusiastas y una joven hasta compartió una poesía.  Durante hora y media de aquello se trató: escucha atenta y aprendizaje. Ya lo había dicho más temprano una de las organizadoras: “mis amigas y compañeras son mis grandes maestras”.

El espíritu colectivo que flotaba en ese atardecer era avasallante, una alegre furia recorrió las calles durante más de dos horas. Mucho para festejar, pero también mucho por lo que reclamar.

Cuando ya todxs quienes desearon tomar la palabra compartieron terminaron de compartir, se dio paso al pedido de colaboración con la limpieza para dejar la escuela y los espacios verdes impolutos fue efectivo, era una misión importante: dejar un mensaje las feministas no dañan (tanto, ni siempre) la propiedad. Quienes se aseguraron de no dejar papeles ni colillas de cigarrillo a su paso, iniciaron la siguiente etapa: prepararse para la marcha. Las bolsitas de glitter no se hicieron esperar, un poquito de violeta por acá, otro poco de verde abortero por allá. Se distribuyeron carteles ya hechos con consignas y se improvisaron algunos más. De a grupos, chispeantes de energía, entre risas y globos violetas, fueron cruzando la calle. 

Foto: Iriel Amacay

Un megáfono convocó a hacer un semicírculo en la plaza. Había llegado el momento de decidir la sede del Encuentro 2020. Para gusto de lxs más ansiosxs, no tardó mucho en resolverse. Maru Soberón y su compañera fueron recibidas con aplausos una vez que se posicionaron en el centro de la escena. No era una presencia menor, Maru fue en este año electoral la primera candidata trans a concejal en nuestra provincia. A viva voz expresó el honor que significaría recibirlxs a todxs, con esa emoción y nervios de quién sabe que algo grande se viene, llevar este pequeño terremoto a su tierra, Curuzú Cuatiá. Los aplausos de aceptación rabiosos confirmaron la decisión y sellaron, una vez más, a fuego la posición del Encuentro: el feminismo correntino cierra sus filas con les compañeres trans y travestis adentro.

A partir de ahí, todo fue agite, bombos, bullicio, abrazo. Pasadas las seis de la tarde y con cantos como “el patriarcado de va a acabar en las escuelas con educación sexual” y “alerta, alerta que camina la lucha feminista por las calles correntinas” la marcha de veinte cuadras arrancó y el centro de tercera localidad en población de la provincia se vio aturdido por el paso de quienes ya se saben fuertes, y lo más importante: juntxs. El espíritu colectivo que flotaba en ese atardecer era avasallante, una alegre furia recorrió las calles durante más de dos horas. Mucho para festejar, pero también mucho por lo que reclamar.

Foto: Natalí Zacarías

El pedido de justicia por Rosa Tejeda fue uno de los principales gritos unificados que se hicieron oír. Rosa, libreña de 40 años y madre de cuatro niñxs, fue asesinada por Omar Romero el pasado octubre del 2018, año donde se contabilizaron nueve femicidios en nuestra provincia, 225 en todo el país. Los reclamos sobre la falta de perspectiva de género en el sistema judicial y la impunidad en la que quedan la mayoría de los casos de violencia de género y la ausencia de la actuación policial en la prevención ante las denuncias se viabilizaron con el pedido de la aplicación de la Ley Micaela que dictamina la capacitación obligatoria en género para todas las personas que integran los tres poderes del Estado.

La parada destacada fue entre el desatamiento policial y la Iglesia, edificios separados por casi dos cuadras de distancia en los que se realizó la célebre “corrida feminista”. Simbólicamente refiere a esa carrera rápida y vertiginosa en la que el feminismo se apresura a llegar para acompañar a quién lo necesite. La elección del lugar no era inocente. Al llegar a la iglesia se realizó el canto más potente y ensordecedor: “asesinos, asesinos, asesinos son ustedes, las que mueren en aborto clandestino son mujeres” mientras levantaban los pañuelos de la Campaña frente a su antítesis: la institución que históricamente se ha plantado contra la libertad de las mujeres, disidencias, cómplice de genocidios y último bastión de la hipocresía moral occidental, violenta y represiva.

Plantadxs ante el poder patriarcal, con el objetivo de visibilizar las demandas y no claudicar ni renunciar a una libertad más, preparadxs para luchar por todo lo que falta, cerró con un “hasta pronto” este evento único y sin precedentes por estas tierras donde las mujeres y disidencias hicieron vibrar la herencia guaranítica guerrera. 

A partir de allí, el impulso colectivo sostuvo, pese al agotamiento de tan extensa jornada, el recorrido de las últimas cuadras del trayecto marcado, aunque no por ello menos ruidosas, hasta llegar a la plaza donde la comisión de Cultura se lució brindando un festival donde músicxs, cantantes y bailarinas locales estaban ya listas para hacer lo que saben: transformar el arte en otro modo de resistencia. Pero antes de sentarse en el pasto muchxs usaron su último esfuerzo para cerciorarse de que el disfrute estuviera asegurado yendo a buscar al kiosco unas latitas de cerveza, así nomas, con lo que cada unx tenía para poner. Una vez más, el acuerdo tácito de entre amigxs y compañerxs: “te cubro la birra hoy, mañana vos a mí”.

Foto: Natalí Zacarías

Entre folckore, reggaetón y punk de fondo, se cerró el Segundo Encuentro Provincial Transfeminista de Corrientes. Plantadxs ante el poder patriarcal, con el objetivo de visibilizar las demandas y no claudicar ni renunciar a una libertad más, preparadxs para luchar por todo lo que falta, cerró con un “hasta pronto” este evento único y sin precedentes por estas tierras donde las mujeres y disidencias hicieron vibrar la herencia guaranítica guerrera. La lucha llegará a cada rincón de la provincia. Mientras tanto ya nos vamos preparando para el capítulo curuzucuateño del año próximo.

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