Ese fuego sigue creciendo: es fulgor de lucha callejera. Combinación en combustión de bronca, indignación y conciencia clasista. Ante la intensificación del ajuste, El estado -en todas sus esferas- recurre a la criminalización y la represión como mecanismo disciplinador. Durante la jornada del lunes 28 de mayo, el centro de la ciudad de Corrientes tuvo un movimiento atípico, augurio de lo que viene: tres marchas simultáneas contra la gestión Macri-Valdés-Tassano. El incremento de la conflictividad social y la aplicación de políticas represivas y criminalizantes ante la creciente insumisión civil.

Nuestras últimas notas anticipaban este escenario: el nuevo reglamento de flagrancia en Corrientes, un proyecto para una nueva ley anti-piquetes en Chaco, dos exponentes de la intrínseca necesidad estatal de reprimir y criminalizar a los sectores directamente afectados por el modelo neoliberal y sus variables provinciales. Incluso Macri pretende emplear el ejército en tareas de vigilancia y control interno para tener más gendarmes, policías y prefecturianos aleccionando a pobres y militantes sociales.

La familia de Tamara, en particular su madre y su padre, quienes fueron imputados por “daños a los bienes del estado” luego de que la justicia clasista y machista dejó en libertad a Raúl Escalante 

El más reciente ejemplo es la denuncia pública que la Federación de Organizaciones de Base (FOB) hizo ante la citación a declarar de unx de sus militantes  a quien la policía provincial sindicó como autor del delito de “incitación a cometer delitos” durante una marcha en la que se reclamaban por colchones para lxs vecinos afectados por la última inundación en barriadas (una jornada en la que no se habían registrados incidentes). Otro acto de amedrentamiento a la orga más combativa de la provincia, caracterizada por su discurso feminista y antiestatal pero no el primero: ya en febrero de 2017 mujeres de la FOB habían sido citadas a declarar por otra causa armada por la policía, esa misma que cinco meses antes las había reprimido en cerca del puente, y detenido a diez de ellas, las que fueron torturadas en la comisaría segunda.

A este hostigamiento a las militantes de la FOB debemos sumar el que viene recibiendo la familia de Tamara, en particular su madre y su padre, quienes fueron imputados por “daños a los bienes del Estado” luego de que la justicia clasista y machista dejara en libertad a Raúl Escalante, el femicida de su hija. No es una articulación antojadiza o forzosa, al contrario, expone con claridad el mismo mecanismo estatal para intentar aleccionar a lxs que revelan ante su impostada autoridad: si los palos, los gases y las balas no alcanzan entonces también habrá años de cárcel.

 

Pero todo tiene un límite y es lo que empezamos a emerger en Corrientes: hace 20 años que no se respiraba tanta combatividad.

En esta coyuntura del “fin del gradualismo”, regreso al FMI y afianzamiento de las relaciones con estados genocidas como Estados Unidos e Israel la única vía popular para frenar este proceso de empobrecimiento es la acción directa. Son los sectores bajos y medios quienes vienen soportar las consecuencias del ajuste mientras empresarios y políticos mantienen sus niveles de vida aumentando sus “dietas” o explotando a lxs trabajadorxs. Pero todo tiene un límite y es lo que empieza a emerger en Corrientes: hace 20 años que no se respiraba tanta combatividad.

 

Como canta la Lira Libertaria:

Más nos queda la ofensiva y el incendio al que me apego

Volviendo el recuerdo al fuego que como plaga se expande

Porque ante todo el que mande no seré nunca borrego

 

  

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