Por Darío Ramírez

“Ni olvido, ni perdón. Si la justicia los absuelve, el pueblo los condena”.

Soy Darío Ramírez, me enteré del juicio al genocida Héctor María Torres Queirel a través de un comunicado de una agrupación estudiantil y me pareció importante ir a bancar los trapos. Que sepan los culpables que si la justicia los perdona, la sociedad los castiga.

“Estuve con distintas agrupaciones, con banderas y pintadas en las calles (…) Aunque bloqueen las calles con vallas y encubran a los genocidas, seguiremos  organizándonos para hacer escuchar este reclamo de #JusticiaParaVirasoro” 

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El jueves 23 de agosto se leyó la sentencia al ex intendente de facto de Gobernador Virasoro, Héctor María Torres Queirel. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes, integrado por los jueces Víctor Alonzo, Fermín Ceroleni y Lucrecia Rojas de Badaró, decidió absolver de culpa y pena al único enjuiciado: un militar retirado y hacendado. El día de la lectura, las calles frente al Tribunal se encontraban valladas de ambos lados: las banderas y los bombos que agitaban por Memoria Verad y Justicia fueron acallados.

Dos días antes comenzaron los alegatos en el marco de la séptima audiencia del Juicio llamado “Las Marías”. La fiscalía a cargo de Flavio Ferrini pidió 6 años de prisión, la máxima posible para Torres Queirel, único imputado por la desaparición de Marcelo Peralta en 1976. 

Marcelo Peralta era un trabajador de campo en el Establecimiento yerbatero “Las Marías” cuando sufrió una represión gestada por el Estado a través de los militares que, en ese momento, tenían el poder. Sus familiares aún hoy buscan justicia, ya que su cuerpo nunca apareció. La responsabilidad de Adolfo Navajas Artaza, empresario y dueño de la yerbatera “Las Marías”, ni siquiera aparece en la causa.

Esa misma mañana nos enteramos de la muerte de María Isabel “Chicha” Mariani, abuela de Plaza de Mayo de la línea fundadora, quien a partir del ’79 -junto con otras madres y abuelas de desaparecidxs- emprendió una búsqueda incansable de los desaparecidxs en la última dictadura cívico-militar. En declaraciones frente a un Tribunal en septiembre de 2006, Chicha declaró: “No me puedo dar el permiso de morir, tengo que encontrar a mi nieta”. Lamentablemente, no llegó a lograrlo.

Ese martes estuve con distintas agrupaciones, con banderas y pintadas en las calles, se encargaron de dejar un claro mensaje para todes: “Ni olvido, ni perdón. Si la justicia los absuelve, el pueblo los condena”. Aunque bloqueen las calles con vallas y encubran a los genocidas, seguiremos  organizándonos para hacer escuchar este reclamo de #JusticiaParaVirasoro y para quienes sufrieron la desaparición de sus familiares.

Notas relacionadas:

• “Las Marías: el terror llegó como la noche”: http://caratapada.com/las-marias-el-terror-llego-como-la-n…/

• “Juicio Las Marías:  #Justicia para lxs trabajadorxs yerbaterxs”: http://caratapada.com/juicio-las-marias-justicia-para-los-…/

. “El derrotero de Catalino Pérez en busca de #Justicia para su padre”: http://caratapada.com/justiciaparavirasoro/ 

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