El 2019 comienza con una #EmergenciaNacional por violencia machista

O sos Nahir o sos Lucía”. El grafiti apareció en muchas ciudades luego de las convocatorias que tuvieron lugar en diciembre de 2018 ante la bronca social por la aberrante sentencia del femicidio de Lucía Pérez en Mar del Plata: un fallo judicial que absuelve a tres femicidas y deja a las mujeres sin justicia. En Corrientes recordamos el caso de Tamara Zalazar, el cual tuvo un desenlace similar al de Lucía, con una justicia patriarcal que culpabiliza a la víctima y deja en libertad al único imputado por el femicidio, dejando sin respuesta y sin consuelo a la familia de Tamara y a las organizaciones sociales y feministas que acompañaron.

Desde el inicio de 2019 en la Argentina ya son 20 los femicidios (1 cada 36 horas): sólo en Chaco y Corrientes fueron 4, un 20% del total (o dos de cada diez). La violencia machista sigue matando mujeres y dañando la niñez de sus hijes. En el 2018 fueron 10 los femicidios en Corrientes y 12 en Chaco: en la primera, la cifra es la marca más alta desde el 2013, año en que comenzó a sistematizarse información sobre estos casos; en Chaco el número es el segundo más alto desde el mismo periodo, sólo superado por el 2014, año en el que se contabilizaron 14 femicidios.


Mujeres e identidades disidentes se convocaron el viernes primero de febrero desde la mañana para reclamar -una vez más- la #EmergenciaNacional en materia de femicidios y travesticidios, denunciando la falta de políticas públicas y el incumplimiento de promesas y deberes por parte de las autoridades y funcionarixs.

Pese a la época del año y la coyuntura política, las organizaciones, colectivos y grupas han reaccionado de inmediato, ya sea en las redes o en las calles. En Resistencia (Chaco) hubo una marcha tras la confirmación de que el cuerpo hallado correspondía a Angelina Cáceres, la niña de 13 años desaparecida desde el 23 de diciembre de 2018. Por otro lado, este viernes 1 de febrero en la capital correntina, el Colectivo de Mujeres Organizadas de Corrientes junto con otras organizaciones sociales y feministas convocaron a manifestarse en repudio a estos crímenes del patriarcado que, en menos de 24 horas, acabaron con la vida de dos correntinas: Ramona Romero, de 18 años  (el domingo 20/01 en San Miguel) y Sandra Bordón, de 35 años (el lunes 21/01 en Goya).

Mujeres e identidades disidentes se convocaron el viernes primero de febrero desde la mañana para reclamar -una vez más- la #EmergenciaNacional en materia de femicidios y travesticidios, denunciando la falta de políticas públicas y el incumplimiento de promesas y deberes por parte de las autoridades y funcionarixs del Estado. Una multitud de más de dos cuadras que recorrió las calles del centro de la ciudad de Corrientes para dirigirse a las usinas del poder político local.


Nosotras no somos las asesinas, a nosotras nos están matando, por qué mejor no van a buscar a los abusadores y femicidas

La columna salió desde Plaza Vera hasta la Municipalidad, donde se leyó un documento en el que se expresan detalladamente los derechos vulnerados y las exigencias por parte de las mujeres: “Vemos con impotencia como casi a diario una mujer o niña es asesinada, muchas veces en las más horrorosas circunstancias que son expuestas en un festival mediático que sigue exponiendo y re-victimizando a las mujeres. Vemos como los travesticidios pasan desapercibidos, tanto para los medios como para la sociedad, víctimas también de la sociedad patriarcal que les condena a la violencia y desprotegidos absoluta“.

Luego se dirigieron a Casa de Gobierno, viendo imposibilitado el paso por calle 25 de mayo, la cual se encontraba totalmente vallada y con amplio despliegue policial. Lejos de retroceder, las mujeres al frente increparon a lxs oficiales: “Nosotras no somos las asesinas, a nosotras nos están matando, por qué mejor no van a buscar a los abusadores y femicidas”. Sin obtener respuesta alguna, la marcha se dirigió por la calle Quintana, llegando así a Casa de Gobierno, donde nuevamente se leyó el documento y exigieron que salga algún funcionario a dar alguna respuesta.


Ante este panorama amenazante, lo que nos queda es sembrar conciencia transformando la bronca en energía creativa y acción directa sin esperar respuestas de las autoridades del Estado, que año tras año demuestran su desinterés por dar una solución estructural a esta situación.

Así fue que salió el Subsecretario de la Gobernación, Raúl Nicolini, quien -entre otras cosas- prometió retirar las vallas que impedían el paso por 25 de mayo, pero no bastó que este volviera a ingresar al edificio para que esa promesa se cayera, permaneciendo el vallado y los oficiales en sus puestos. “Media cuadra le duró la promesa, esta es la muestra más clara del accionar de los funcionarios públicos que deberían bregar por nuestros derechos: no pueden sostener una promesa ni media cuadra”, reclamaron. Este fue el desesperanzador desenlace de la jornada. Al menos tenemos una seguridad: no podemos confiar en el Estado para que dejen de matarnos, tenemos que armarnos entre nosotrxs.    

Ante este panorama amenazante, lo que nos queda es sembrar conciencia transformando la bronca en energía creativa y acción directa sin esperar respuestas de las autoridades del Estado, que año tras año demuestran su desinterés por dar una solución estructural a esta situación. Es que la propia organización del Estado reproduce los esquemas del patriarcado violentando a lxs más vulnerables, por esta razón es que ciertos sectores están en lucha para conseguir la denominada “paridad de género”. Le que puede esperar te dice que esperes, que confíes en la balanza de la justicia, que todxs somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Pero aquellxs que no pueden esperar o lxs que se cansaron de esperar en vano, entendemos que la justicia no va a venir de manos de la ley o del Estado, sino de la organización y lucha colectiva.


En lo que va del 2019, una mujer trans murió cada 3 días, ya sea por desidia del Estado o crímenes de odio. Esta cifra es alarmante y se suma a la #EmergenciaNacional porque, más allá de los debates más recientes generados a partir de la convocatoria de un grupo con intenciones de excluir a las personas trans del próximo #8M, nosotrxs entendemos que sin las trans, no hay feminismo.

No podemos dejar de subrayar que también en enero de 2019 fueron asesinadas 10 mujeres trans en Argentina. En 2018 fueron 79 las mujeres trans o travestis que murieron a lo largo, siendo un porcentaje de estas muertes por violencia institucional (es decir, la cadena de violencias estructurales que sufren las personas trans desde su infancia, cuya expresión más visible y final es la muerte), y otro porcentaje por violencia machista. Estadísticamente, en lo que va del 2019, una mujer trans murió cada 3 días, ya sea por desidia del Estado o crímenes de odio. Esta cifra es alarmante y se suma a la #EmergenciaNacional porque, más allá de los debates más recientes generados a partir de la convocatoria de un grupo con intenciones de excluir a las personas trans del próximo #8M, nosotrxs entendemos que sin las trans, no hay feminismo. Lxs trans son quienes siempre han puesto el cuerpo para enfrentar a este sistema que busca normalizar y disciplinar nuestros cuerpos. Si las mujeres sufren la violencia y la opresión de una sociedad patriarcal y conversadora que las condena sólo por ser mujeres, lxs trans la sufren doblemente: por ser mujeres y por ser trans.


Nos llaman violentas porque nos tienen miedo, porque “violentamos” sus estructuras machistas y el sistema patriarcal en el que se sienten cómodxs.

El machismo también se justifica en hacerles creer a todxs que las feministas somos las violentas de la sociedad, quitando así el la mira de los abusadores, golpeadores y femicidas. Nos llaman ‘violentas’ cuando salimos a la calle a visibilizar nuestras denuncias y exigencias más urgentes. Nos llaman violentas cuando nos manifestamos pintando paredes o hablando por megáfono en la plaza pública. Nos llaman violentas cuando gritamos MUERTE AL MACHO, sin dimensionar el trasfondo conceptual de aquella consigna. Nos llaman violentas porque es la única forma que tienen de deslegitimar nuestra lucha, intentando ponerla en jaque, diciéndonos que Nos la estamos buscando, que somos unas feminazis y nos merecemos que nos maten a todas por quilomberas. Nos llaman violentas porque nos tienen miedo, porque “violentamos” sus estructuras machistas y el sistema patriarcal en el que se sienten cómodxs.

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